La sobresexualización es, tristemente, un problema habitual en la industria del manganime que tiene difícil solución al mover tanto dinero.

La polémica ha llegado esta semana a la Shonen Jump de Shueisha debido al último capítulo del manga Yuragi-sou no Yuuna-san de Tadahiro Miura, que publicando los resultados de la reciente encuesta de popularidad de sus personajes, ha provocado serias quejas sobre lo inapropiado de las ilustraciones que acompañan a las cifras.

Las ilustraciones muestran a las chicas del manga ataviadas con unos bikinis que se les caen, despertando el malestar de varias personas que han comentado en las redes lo mal que está mostrar unas imágenes así en una publicación cuyos lectores incluyen niños. La abogada Keiko Ota ha animado a los padres a no dejar que sus hijos lean la revista, alegando que “mostrar estas representaciones de acoso sexual como algo agradable es un problema”.

La profesora de Estudios de Género de la Universidad de Osaka Kazue Muta comenta que los chicos aprenden desde pequeños que es normal ver a las mujeres como objetos sexuales, ignorar las protestas de sus parejas, y luego practicar sexo. Abriendo el debate, también hay otros que defienden el derecho de los chavales a leer la Shonen Jump.

En Internet surgieron comentarios argumentando que ver imágenes eróticas es una parte necesaria del crecimiento hacia la adultez. Un comentario decía: “Es absurdo que quieran imponer su asco por el sexo a los niños y a la sociedad en general”. El abogado Yamato Sato estaba de acuerdo con este sentimiento y expresó su preocupación sobre una censura excesiva.

En un plano más conocido, la artista Rokudenashiko (pseudónimo de Megumi Igarashi, famosa por sus esculturas de genitales femeninos) expresó que el deseo de alejar a los niños del manga erótico y de mantener para siempre su pureza es una señal del ego de los padres, y lanzó un llamamiento para mejorar la educación sexual en el país. Por su lado, el dibujante Tatsuya Egawa (Golden Boy, Magical Taruruuto-kun) expuso su opinión en Facebook diciendo que siempre hay “idiotas que prohíben las representaciones como las de YuraYuna“.

De hecho, menciona que las ilustraciones le parecen inocentes en comparación con las viñetas de Go Nagai en su obra Harenchi Gakuen, que ya causó un gran revuelo durante su publicación allá en el año 1968.

Egawa añadió que cree que la peor influencia en los niños jamás publicada en la Jump es el manga Hiroshima/Pies descalzos de Keiji Nakazawa, que muestra los horrores de la bomba atómica a finales de la Segunda Guerra Mundial. “Pese a todo, es un error no dejar que los niños lean un manga solo porque sea malo, las personas nos volvemos adultos leyendo toda clase de cosas”, termina. “Lo importante es dejar que piensen por ellos mismos.

Es posible que todos los que ahora se quejen por este tema tuvieran una educación muy pobre”. La polémica coincide con el reciente nombramiento de Hiroyuki Nakano como nuevo editor en jefe de la revista, sustituyendo así a Yoshihisa Heishi después de seis años en el cargo. Shueisha ha declarado que la Shonen Jump recibe diversas opiniones todas las semanas y que continuarán escuchándolas todas para crear una publicación que pueda disfrutar todo el mundo.

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